La otra mirada. José Manuel Ballester

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La otra mirada. José Manuel Ballester

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Ballester trabaja con el tiempo, la luz y el espacio, que muestran la frontera entre la abstracción y la figuración.

Aunque utiliza como soporte la fotografía, la mirada y la actitud de José Manuel Ballester siguen siendo las de un pintor, que es como inició su trayectoria artística. Resulta curioso apreciar, a través de su trabajo, cómo la impresión digital con la fidelidad casi microscópica en la reproducción del detalle, establece un hilo de continuidad con algunos de los principios estéticos básicos de la pintura clásica, a diferencia del contraste expresivo entre ésta y la fotografía analógica. Las fotografías de Ballester son magistrales en su capacidad de abstracción: el encuadre y la delimitación de los elementos y escenarios elegidos nos lleva a un espacio interior de la representación. No hay, en ningún caso, mera copia de lo que está fuera. Y así, en definitiva, estas reproducciones de fragmentos de lo real, fieles hasta el paroxismo en la fijación del detalle, nos muestran que la abstracción está siempre en la mirada, nunca en las cosas.

La luz, a la que se alude con el título de la muestra: con sus giros y modulaciones entre lo natural y lo artificial, así como los espacios: esos ámbitos a través de los cuales fluye la visión, son dos de los componentes fundamentales en la estética de Ballester.

En las imágenes digitales de Ballester, de una perfección en la reproducción del detalle que lleva casi al vértigo, el tiempo parece haberse detenido por completo. La eliminación en ellas no sólo de las figuras humanas, sino también de cualquier otra forma de vida animal, genera en nosotros la impresión de estar viendo imágenes situadas fuera del tiempo. Son, desde luego, imágenes en las que nos reconocemos: agregaciones urbanas, máquinas y construcciones industriales, museos y obras de arte como vacías, edificios, paisajes naturales. Pero todas ellas parecen, inevitablemente, ruinas: lo que queda después de la desaparición de los seres vivientes que las habitaron. En ellas parece haberse detenido para siempre la cuenta del tiempo, esa voluntad de medir el flujo de la existencia que nos hace constitutivamente humanos. En esas imágenes lo que destella es la ausencia del instante.

TEXTO PUBLICADO EN: ABC Cultural (http://www.abc.es/), nº 1080, 16 de febrero de 2013, pp. 20-21.

By | 2017-02-07T13:39:52+00:00 May 26, 2016|Noticias del sector|0 Comments

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