15 pintoras famosas que cambiaron la historia del arte

15 pintoras famosas que cambiaron la historia del arte

Mary Beth Edelson, Some Living American Women Artists/Last Supper, 1972. Fotografías en gelatina de plata recortadas y pegadas, lápiz de cera y letras transferibles sobre papel impreso, con texto mecanografiado sobre papel recortado y adherido con cinta. 71,8 × 109,2 cm. Colección del Museum of Modern Art (MoMA), Nueva York.

El coleccionismo contemporáneo exige una mirada crítica, independiente y capaz de reconocer los sesgos que han condicionado tanto la historia del arte como la formación del mercado. Durante siglos, numerosas artistas femeninas quedaron relegadas en los relatos académicos, vinculadas a los talleres de sus homólogos masculinos o excluidas de los principales espacios de formación y legitimación. 

En su ensayo ¿Por qué no ha habido grandes mujeres artistas? (1971), Linda Nochlin analizó cómo distintos factores sociales, culturales e institucionales limitaron el acceso de las mujeres a la educación artística y al reconocimiento profesional. Entre ellos se encontraba la exclusión del estudio del modelo desnudo, fundamental para competir en la pintura de historia, situada en la cima de la jerarquía académica. Por ello, muchas creadoras encontraron mayores posibilidades en el retrato, la naturaleza muerta y las escenas de la vida cotidiana, géneros considerados entonces de menor rango institucional. 

A pesar de estas barreras, numerosas pintoras trabajaron para las cortes, participaron en las vanguardias, impulsaron nuevas corrientes y desarrollaron lenguajes que influyeron en sus contemporáneos. Hoy, la revisión de autorías, archivos, colecciones y discursos expositivos está devolviendo visibilidad a estas trayectorias y reforzando su presencia institucional y comercial. Museos como el Prado, la Tate y el MoMA han contribuido a este proceso mediante nuevas investigaciones, exposiciones y revisiones de sus colecciones. 

Para el coleccionista, esta transformación abre nuevas líneas de análisis. La relevancia historiográfica, la presencia en museos y exposiciones, la procedencia, la autenticidad, el estado de conservación y la bibliografía permiten valorar cada obra con mayor rigor. Incorporar una perspectiva de género a una colección privada o a una colección corporativa amplía el relato del conjunto y ayuda a identificar trayectorias que durante años recibieron una atención limitada. En ArteGlobaL entendemos que conocer la trayectoria de las mejores pintoras de todos los tiempos permite analizar cada adquisición con criterios artísticos, documentales y de mercado; desde esta mirada, recorremos la trayectoria de 15 mejores pintoras que cambiaron la historia del arte, desde el Renacimiento hasta la contemporaneidad.

Pintoras del Renacimiento y el Barroco

En un contexto que limitaba el acceso de las mujeres a la formación, los gremios y los encargos profesionales, algunas pintoras lograron desarrollar carreras reconocidas y trabajar para cortes y coleccionistas europeos.

1. Sofonisba Anguissola


Sofonisba Anguissola, Autorretrato ante el caballete, ca. 1556. Óleo sobre lienzo, 66 × 57 cm. Museo-Castillo de Łańcut, Łańcut, Polonia

Nacida en Cremona, Sofonisba Anguissola (1535- 1625) desarrolló su carrera en un momento en que pocas mujeres podían acceder a una formación artística profesional. Sus retratos familiares y autorretratos muestran su interés por los gestos, las relaciones familiares y la caracterización psicológica de los modelos. 

En 1559 fue invitada a la corte española de Felipe II. Allí ejerció como dama de compañía de la reina Isabel de Valois y continuó realizando retratos. Su presencia en España constituye uno de los primeros casos documentados de una mujer pintora vinculada a una gran corte europea.

2. Artemisia Gentileschi

Artemisia Gentileschi, Judit decapitando a Holofernes, hacia 1620. Óleo sobre lienzo, 199 × 162 cm. Galería de los Uffizi, Florencia

Artemisia Gentileschi (1593-1654) se formó inicialmente en el taller de su padre, Orazio Gentileschi. Su pintura se relaciona con el naturalismo y los contrastes de luz asociados al entorno de Caravaggio, aunque desarrolló una trayectoria propia entre Roma, Florencia, Venecia, Nápoles y Londres.

Durante su estancia en Florencia ingresó en la Accademia delle Arti del Disegno. Fue una de las primeras mujeres admitidas en esta institución. En cuadros como Judith decapitando a Holofernes abordó narraciones bíblicas mediante composiciones de gran formato.

3. Clara Peeters 

Clara Peeters, Mesa, 1611. Óleo sobre tabla, 52 × 73 cm. Museo Nacional del Prado, Madrid. 

La biografía de Clara Peeters sigue siendo parcialmente desconocida.  El Museo del Prado sitúa su nacimiento alrededor de 1588-1590 y considera probable que desarrollara su carrera en Amberes.  Su primera obra fechada conocida es de 1607.

Fue una de las primeras pintoras europeas especializadas en naturalezas muertas. Representó alimentos, flores y objetos metálicos con especial atencióna sus texturas y reflejos. En varias composiciones incluyó pequeños autorretratos reflejados en copas y jarras. 

4. Judith Leyster


Judith Leyster, Autorretrato, hacia 1630. Óleo sobre lienzo, 74,6 × 65,1 cm. National Gallery of Art, Washington D. C. 

Judith Leyster (1609-1660) trabajó en Haarlem y pintó retratos, escenas musicales y figuras relacionadas con la vida cotidiana. En 1628 ya aparecía mencionada como artista activa en una descripción de la ciudad cuando tenía alrededor de diecinueve años.

Su nombre desapareció durante mucho tiempo de una parte de la historiografía ya que varias de sus pinturas fueron atribuidas a Frans Hals y a otros artistas. Su personalidad artística comenzó a recuperarse a finales del siglo XIX, cuando se identificó su monograma y se revisaron atribuciones anteriores. Su Autorretrato, conservado en la National Gallery of Art de Washington, presenta a Leyster trabajando ante el caballete y reivindica visualmente su condición profesional.

Del Impresionismo a las Vanguardias

Entre finales del siglo XIX y las primeras décadas del XX, algunas artistas participaron activamente en los nuevos espacios de exposición y en los movimientos que transformaron el arte moderno. Berthe Morisot y Mary Cassatt formaron parte del impresionismo, mientras que creadoras como Sonia Delaunay, Natalia Goncharova e Hilma af Klint contribuyeron a las investigaciones sobre el color, la abstracción y la relación entre el arte y la vida cotidiana.

5. Berthe Morisot

Berthe Morisot, Día de verano, hacia 1879. Óleo sobre lienzo, 45,7 × 75,2 cm. National Gallery, Londres.

Berthe Morisot (1841-1895) participó en siete de las ocho exposiciones organizadas por los impresionistas entre 1874 y 1886. Pintó jardines, interiores, escenas familiares y figuras de su entorno mediante pinceladas visibles y composiciones construidas a partir de la luz.

El Musée d’Orsay la sitúa entre las figuras centrales del impresionismo y de la vanguardia parisina de finales del siglo XIX. Sus obras permiten estudiar tanto el desarrollo del impresionismo como los espacios sociales a los que podía acceder una mujer de su posición durante la segunda mitad del siglo XIX. 

6. Mary Cassatt

Mary Cassatt, La coiffure, 1991. Punta seca y aguatinta en color sobre papel verjurado, aprox. 36,2 × 26,7 cm (plancha). Disponible en nuestra tienda.

Mary Cassatt (1844-1926) nació en Estados Unidos y desarrolló buena parte de su carrera en Francia, donde participó en las exposiciones impresionistas. Representó con frecuencia a mujeres y niños leyendo, viajando, asistiendo al teatro o compartiendo escenas de la vida cotidiana.

Durante la década de 1880 profundizó en las técnicas de grabado. Un momento decisivo llegó en 1890, cuando visitó en la École des Beaux-Arts de París una exposición de más de setecientas estampas japonesas. El contacto con el ukiyo-e influyó en sus composiciones, en el tratamiento de la figura y en el uso de superficies planas, contornos definidos y áreas de color. En nuestra tienda puedes consultar algunas obras disponibles de esta etapa y acercarte a su producción gráfica

7. Sonia Delaunay


Sonia Delaunay, Vestidos simultáneos (Tres mujeres, formas, colores), 1925. Óleo sobre lienzo, 146 × 114 cm. Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, Madrid.

Sonia Delaunay (1885-1979) investigó las relaciones entre colores mediante pinturas, libros, textiles, vestidos, escenografías y objetos de diseño. Junto con Robert Delaunay, su trabajo quedó asociado al simultaneísmo y a las investigaciones cromáticas vinculadas a la abstracción.

Una de sus principales aportaciones fue extender estos principios fuera del lienzo. Durante la década de 1920 aplicó sus composiciones a la moda y los tejidos, trasladando la experimentación artística a prendas y espacios de uso cotidiano. En 1918 abrió en Madrid Casa Sonia, dedicada a sus diseños de ropa e interiores.

8. Natalia Goncharova

Lilas rayonistas, 1913
Natalia Goncharova, Lirios rayonistas, 1913. Óleo sobre lienzo, 91 × 75 cm. Galería Estatal de Arte de Perm, Perm, Rusia.

Natalia Goncharova (1881-1962) formó parte de las vanguardias rusas de las primeras décadas del siglo XX. Aunque conoció de cerca el cubismo y el futurismo, desarrolló un lenguaje propio que combinaba esas investigaciones con la historia, la cultura popular y las tradiciones visuales rusas.

En 1912 participó junto con Mijaíl Lariónov en la formulación del rayonismo, un movimiento centrado en representar la interacción de la luz mediante líneas y planos de color. Su trabajo se extendió más allá de la pintura e incluyó dibujo, libros ilustrados, escenografía y vestuario. Colaboró en cerca de veinte publicaciones futuristas y diseñó decorados y trajes para más de treinta obras y ballets. En 1919 se instaló en París, donde continuó desarrollando proyectos pictóricos y escénicos.

9. Hilma af Klint

Group X, No. 1, Altarpiece, 1915
Hilma af Klint, Retablo, n.º 1, Grupo X, Retablos, 1915. © Stiftelsen Hilma af Klints Verk.

Hilma af Klint (1862-1944) recibió una formación académica en Estocolmo y trabajó inicialmente en retratos, paisajes y estudios botánicos. A partir de 1906 comenzó a crear composiciones abstractas construidas mediante círculos, espirales, diagramas, letras y estructuras geométricas. Su obra estuvo vinculada a sus intereses por el espiritualismo, la teosofía, la filosofía y las ciencias naturales, y muchas de sus pinturas fueron concebidas como series relacionadas entre sí y destinadas a un espacio expositivo específico.

Estas obras surgieron antes de que la abstracción se consolidara públicamente en el arte europeo. Por ello, el Museo Guggenheim considera que su producción entre 1906 y 1920 obliga a revisar tanto el desarrollo del modernismo como los relatos tradicionales sobre los orígenes de la pintura abstracta.

Artistas del siglo XX

A lo largo del siglo XX, distintas artistas ampliaron los temas y lenguajes de la pintura desde contextos culturales y biográficos muy diversos. Georgia O’Keeffe desarrolló una nueva relación con el paisaje y las formas naturales de Nuevo México; Frida Kahlo utilizó el autorretrato para explorar el cuerpo y la identidad; y Leonora Carrington y Remedios Varo contribuyeron al surrealismo desde sus experiencias de desplazamiento y exilio en México.

10. Georgia O’Keeffe

Grey Lines with Black, Blue and Yellow

Georgia O’Keeffe, Grey Lines with Black, Blue and Yellow (Líneas grises con negro, azul y amarillo), hacia 1923. Óleo sobre lienzo, 121,9 × 76,2 cm. Museum of Fine Arts, Houston, Texas

Georgia O’Keeffe (1887-1986) fue una de las figuras vinculadas al desarrollo del modernismo estadounidense. En 1929 viajó por primera vez al norte de Nuevo México, cuya arquitectura, paisaje y formas naturales abrieron una nueva etapa en su trabajo.

Su producción incluye abstracciones, vistas de Nueva York, flores representadas a gran escala, huesos, árboles y paisajes de Nuevo México. O’Keeffe convirtió la observación detenida de un objeto o de un fragmento del paisaje en el centro de la composición, modificando su escala y eliminando referencias espaciales secundarias.

11. Frida Kahlo

Autorretrato con el pelo cortadoFrida Kahlo, Autorretrato con el pelo cortado, 1940. Óleo sobre lienzo, 40 × 27,9 cm. The Museum of Modern Art (MoMA), Nueva York.

Frida Kahlo (1907-1954) utilizó el autorretrato para explorar su cuerpo, su identidad y diferentes episodios de su biografía. En sus pinturas combinó referencias personales con elementos de la cultura visual y la indumentaria mexicanas. 

Comenzó a pintar en 1925, durante la recuperación del accidente de autobús que marcó su vida física. En obras como Autorretrato con pelo corto también examinó las convenciones relacionadas con el género y la construcción de su imagen pública. 

12. Leonora Carrington

Autorretrato

Leonora Carrington, Autorretrato (La posada del caballo del alba), ca. 1937–1938. Óleo sobre lienzo, 65 × 81,3 cm. The Metropolitan Museum of Art, Nueva York.

Leonora Carrington (1917-2011) fue una pintora y escritora vinculada al surrealismo. Tras abandonar Europa durante la Segunda Guerra Mundial, pasó por Nueva York y llegó a México en 1942. Allí se integró en una comunidad de artistas y escritores exiliados en la que también se encontraban Remedios Varo, Benjamin Péret y Kati Horna.

Sus pinturas desarrollan escenas pobladas por animales, figuras híbridas, arquitecturas y personajes procedentes de mitologías, cuentos, tradiciones esotéricas y textos literarios. Su producción contribuyó a ampliar el surrealismo fuera de su núcleo inicial parisino y de su círculo predominantemente masculino.

13. Remedios Varo


Remedios Varo, Energía cósmica (Inspiración), 1956. Gouache sobre tabla, 31,4 × 30,8 cm. Firmada «R. Varo» en el ángulo inferior derecho. Vendida en Christie’s, Nueva York, el 18 de mayo de 2026 por 4.467.000 dólares.

Remedios Varo (1908-1963)  se formó en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid. Durante la década de 1930 vivió en Barcelona y París, donde entró en contacto con artistas y escritores surrealistas. En 1938 formó parte de la Exposición Internacional del Surrealismo de París.

En 1941 se exilió a México huyendo del fascismo en Europa.  Allí desarrolló las obras por las que es más conocida, pobladas por personajes que investigan, viajan, tejen, construyen máquinas o atraviesan arquitecturas cerradas. Sus composiciones relacionan procedimientos surrealistas con referencias científicas, narrativas y esotéricas.

El reconocimiento de su trayectoria también se refleja en el mercado internacional. En mayo de 2026, Energía cósmica (Inspiración), una gouache sobre tabla realizada en 1956, alcanzó los 4.467.000 dólares en Christie’s Nueva York, estableciendo un récord de subasta para una obra sobre papel de la artista. Puedes conocer este y otros resultados destacados en nuestro análisis de las Subastas de Arte de Primavera de 2026

Pintoras contemporáneas con presencia destacada en el mercado

Las artistas mujeres contemporáneas han reforzado su presencia en museos, colecciones y subastas internacionales. Aunque persisten diferencias de representación dentro del mercado, creadoras como Yayoi Kusama y Cecily Brown ocupan posiciones destacadas en las clasificaciones de ventas y reflejan el creciente interés institucional y coleccionista por sus trayectorias.

14. Yayoi Kusama


Yayoi Kusama junto a su instalación Infinity Mirror Room—Phalli’s Field, en la exposición Floor Show, Richard Castellane Gallery, Nueva York, 1965

Yayoi Kusama (1929) se trasladó de Japón a Estados Unidos en 1957. Sus pinturas de la serie Infinity Nets están formadas por la repetición sistemática de pequeñas pinceladas sobre superficies de gran tamaño.

Estas obras anticiparon procedimientos seriales vinculados posteriormente al minimalismo y al arte conceptual. Durante los años sesenta amplió su trabajo hacia la escultura, la performance, el cine y la instalación. Los puntos, las redes, la acumulación y el infinito continúan siendo ejes reconocibles de su producción. 

15. Cecily Brown


Cecily Brown, Seven Brides for Seven Brothers, 1997–1998. Óleo sobre lino, 193,2 × 249,3 cm

Cecily Brown (1969) nació en Londres y desarrolló su carrera en Nueva York.  Sus composiciones alternan zonas reconocibles con pinceladas que dificultan separar completamente figura y abstracción.

Brown trabaja a partir de referencias procedentes de la historia de la pintura, entre ellas escenas de grupo, desnudos y géneros narrativos. Al reutilizar esas imágenes fuera de su contexto original, examina cómo se construye y se interpreta una escena pictórica.

Su trayectoria permite cerrar este recorrido con una pintora activa que continúa investigando las posibilidades de un medio con varios siglos de historia.

Coleccionar con perspectiva y criterio

Estas quince pintoras trabajaron en períodos, países y contextos muy distintos. Algunas alcanzaron reconocimiento en vida; otras fueron recuperadas tras décadas de atribuciones incorrectas, escasa presencia institucional o una participación limitada en los relatos tradicionales de la historia del arte.

Conocer sus trayectorias amplía nuestra comprensión del canon y aporta herramientas para analizar una posible adquisición con mayor criterio. Si estás comenzando una colección, quieres revisar las obras que ya tienes o estás valorando una nueva compra, puedes contactar con ArteGlobaL y solicitar una asesoría personalizada sin compromiso. Nuestro equipo te ayudará a definir objetivos, estudiar las piezas disponibles y construir una colección coherente con tus intereses y tu patrimonio.

Incorporar una obra de alguna de estas pintoras implica, además, pensar en su diálogo con el espacio. Una pieza puede convertirse en el punto central de un salón, un recibidor o de  la cocina, articulando el entorno y reforzando la identidad de la colección.

Para quienes quieren profundizar en el mercado del arte y tomar decisiones con mayor seguridad, The Club by ArteGlobaL ofrece un espacio de formación, encuentros con especialistas y acceso a oportunidades seleccionadas para coleccionistas.

Fuentes y bibliografía consultada

  • Nochlin, Linda. Why Have There Been No Great Women Artists? 1971.
  • The Metropolitan Museum of Art. Women Artists in Nineteenth-Century France.
  • Museo Nacional del Prado. El Prado en femenino.
  • Museum of Modern Art. Modern Women: Women Artists at The Museum of Modern Art.
  • Tate. Women and Art.
  • Museo Nacional del Prado. Sofonisba Anguissola.
  • Galerías Uffizi. Artemisia Gentileschi.
  • Museo Nacional del Prado. Clara Peeters.
  • Museo Nacional del Prado. El arte de Clara Peeters.
  • National Gallery of Art. Judith Leyster.
  • Musée d’Orsay. Berthe Morisot (1841-1895).
  • National Gallery of Art. Mary Cassatt, the Daring Printmaker.
  • National Gallery of Art. Mary Cassatt, 1844-1926.
  • Tate. Sonia Delaunay: Art, Industry and Everyday Life.
  • Museum of Modern Art. Natalia Goncharova, Mystical Images of War.
  • Solomon R. Guggenheim Museum. Hilma af Klint: Paintings for the Future.
  • Georgia O’Keeffe Museum. Biography: Georgia O’Keeffe.
  • Museum of Modern Art. Frida Kahlo
  • Museum of Modern Art. Leonora Carrington and the Visual Language of Mexican Surrealism.
  • Museum of Modern Art. Remedios Varo.
  • Whitney Museum of American Art. Yayoi Kusama.
  • Museum of Modern Art. Cecily Brown.
  • Christie’s. Energía cósmica (Inspiración), de Remedios Varo.
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