Qué es la litografía: historia, proceso y artistas esenciales

Qué es la litografía: historia, proceso y artistas esenciales

Girl on a Balcony, Fernando Botero, 1983. Litografía firmada y numerada a mano, 38 × 26 cm. Edición de 200 ejemplares. Obra disponible en nuestro ArtShop.

El coleccionismo de obra gráfica exige mirar más allá de la imagen: la técnica, la edición, el estado de conservación, la procedencia y la documentación influyen en el valor cultural y patrimonial de cada pieza. Dentro de este universo, comprender qué es la litografía permite distinguir una obra gráfica original de una simple reproducción decorativa y tomar decisiones de compra con mayor criterio.

En muchos casos, la obra gráfica ofrece una vía de entrada más accesible al trabajo de artistas consolidados o ampliamente reconocidos en el mercado, sin renunciar al rigor técnico, la autoría ni la relevancia estética. Desde ArteGlobaL, defendemos que una colección sólida se construye con sensibilidad visual y conocimiento: entender el proceso, la historia y el lugar de la obra dentro de la trayectoria del artista permite coleccionar de forma más consciente y mejor fundamentada.

Definición de litografía: qué es y cómo se diferencia de otros tipos de grabado

La litografía es una técnica de impresión planográfica. Esto significa que la imagen no se obtiene a partir de incisiones ni de zonas en relieve, sino desde una superficie plana, tradicionalmente una piedra caliza preparada y, en la práctica moderna, también planchas metálicas tratadas para este fin. 

Su funcionamiento se basa en un principio sencillo pero muy preciso: la incompatibilidad entre el agua y la grasa. El artista dibuja sobre la matriz con lápices o tintas grasas; después, durante el proceso de estampación, las zonas dibujadas aceptan la tinta, mientras que las áreas humedecidas la repelen. Así, la imagen se transfiere al papel sin necesidad de tallar, morder o rebajar la superficie. 

Aquí radica la principal diferencia con otros tipos de grabado: en el grabado en hueco, como el aguafuerte o la punta seca, la imagen se forma mediante surcos realizados sobre una plancha, normalmente metálica, donde se deposita la tinta. En el grabado en relieve, como la xilografía, ocurre lo contrario: se talla la madera y se imprime desde las partes que permanecen elevadas. La litografía, en cambio, no depende ni del surco ni del relieve, sino de una reacción química sobre una superficie plana. 

Esta particularidad explica una de sus grandes virtudes artísticas. Al no exigir incisiones físicas sobre la matriz, la litografía permite un trazo más cercano al dibujo directo sobre papel, con una libertad gestual y una espontaneidad que la hicieron especialmente atractiva para numerosos artistas modernos y contemporáneos. 

Historia de la litografía: de Senefelder al arte moderno

Repasar la historia de la litografía permite entender cómo una técnica nacida con fines prácticos terminó ocupando un lugar relevante dentro de la obra gráfica. Su evolución está vinculada tanto a la reproducción de imágenes como al desarrollo de un lenguaje artístico propio. 

El invento accidental de Aloys Senefelder en 1796

La técnica fue creada de manera fortuita por el dramaturgo alemán Aloys Senefelder a finales de la década de 1790. Ante la imposibilidad de costear la impresión tipográfica de sus partituras y obras de teatro, Senefelder comenzó a experimentar con la piedra caliza de las canteras de Solnhofen (Baviera). Al descubrir que la caliza absorbía con idéntica avidez el agua y la grasa, perfeccionó el método químico que amplió de forma notable las posibilidades de reproducción gráfica de la época.

El siglo XIX y la revolución de la cartelera artística

Durante el siglo XIX, la litografía se consolidó como una técnica importante para la circulación de imágenes. Se utilizó en publicaciones ilustradas, mapas, partituras, caricaturas, estampas y carteles, lo que favoreció una presencia cada vez mayor de la imagen impresa en la vida cotidiana.

La aparición y el desarrollo de la cromolitografía permitieron imprimir en color mediante varias matrices, una para cada tono. Este avance fue especialmente relevante para el cartel moderno, la publicidad, las ediciones ilustradas y la cultura visual urbana de finales del siglo XIX.

La litografía y el arte moderno

Henri Matisse en el reconocido taller litográfico parisino L’Atelier Mourlot, 1946.

Con el avance del arte moderno, la litografía dejó de entenderse únicamente como un medio de reproducción y comenzó a ocupar un lugar propio dentro de la creación artística. Muchos artistas comenzaron a utilizarla como un medio de creación directa, desarrollando imágenes concebidas desde el inicio para ser estampadas. 

Esta diferencia es clave para el coleccionismo: una litografía original debe entenderse como una obra gráfica creada específicamente para esta técnica, con recursos expresivos propios y una materialidad distinta a la de la pintura.  En el siglo XX, numerosos artistas encontraron en la litografía un medio flexible para explorar el color, la línea, la composición y la serialidad, ampliando así las posibilidades de su lenguaje visual. 

Cómo se hace una litografía: el proceso paso a paso

La complejidad artesanal detrás de cada edición es lo que justifica que estas piezas alcancen cotizaciones de miles de euros en el mercado internacional.

Preparación de la piedra calcárea y dibujo graso

El proceso se inicia con una piedra caliza de grano fino, perfectamente pulida y nivelada. El artista realiza su dibujo directamente sobre la piedra utilizando lápices litográficos o soluciones de tusche (tinta grasa). Cada trazo debe ejecutarse con extrema precisión; cualquier resto de grasa o marca accidental puede afectar la impresión si no se corrige durante la preparación 

Tratamiento químico con ácido y goma arábiga

Una vez terminado el dibujo, la piedra se trata con una solución de goma arábiga y una pequeña proporción de ácido, tradicionalmente ácido nítrico. Este tratamiento ayuda a fijar la imagen grasa sobre la matriz y prepara las zonas sin dibujo para que retengan agua y rechacen la tinta. 

Entintado y estampación en la prensa litográfica

La piedra se mantiene constantemente húmeda durante el proceso. Cuando se pasa el rodillo cargado de tinta grasa, esta se adhiere exclusivamente a las zonas dibujadas y es repelida por las partes húmedas. Finalmente, se coloca el papel sobre la piedra (o matriz) y el conjunto pasa por una prensa litográfica, que transfiere la imagen al soporte final. En las litografías en color, el procedimiento suele repetirse con una matriz distinta para cada color, cuidando el registro para que las capas coincidan correctamente. Esta complejidad técnica explica por qué la calidad de estampación, el papel, el registro y el estado de conservación son aspectos relevantes al valorar una litografía original.

Artistas que hicieron de la litografía un lenguaje propio

De Toulouse-Lautrec al cartel moderno 

Moulin Rouge: La Goulue, Henri de Toulouse-Lautrec, 1891. Litografía en color.

Entre los ejemplos de litografía más citados en la historia del arte moderno se encuentra Moulin Rouge, La Goulue, de Henri de Toulouse-Lautrec. Realizada en 1891, fue su primer cartel y una litografía en color concebida para anunciar el Moulin Rouge. Instituciones como MoMA, The Metropolitan Museum of Art y el Art Institute of Chicago la reconocen como una obra clave para entender la modernidad visual del cartel de finales del siglo XIX.

La litografía española: Picasso, Miró y Dalí

En el ámbito español, la litografía y la obra gráfica ocuparon un lugar relevante en la trayectoria de algunos de los artistas más influyentes del siglo XX. Picasso, Miró y Dalí se acercaron a la estampa desde lenguajes muy distintos.

Le peintre et son modèle, Pablo Picasso, 1954. Litografía firmada a mano, 64 × 50 cm. Edición de 50 ejemplares + 5 P.A. Disponible en nuestra tienda.

En el siglo XX, Pablo Picasso exploró la litografía con especial intensidad en el taller Mourlot Frères de París. 

Tapís de Tarragona 10, Joan Miró, 1972. Litografía firmada en plancha, 44 × 29 cm. Edición de 1.100 ejemplares. Obra disponible en nuestra tienda.

Joan Miró mantuvo una relación importante con la litografía, donde pudo desplegar con naturalidad su universo de signos, formas orgánicas y color. Un caso destacado es Tapís de Tarragona, vinculado al tapiz que realizó junto a Josep Royo y que hoy conserva el Museu d’Art Modern de Tarragona. A partir de las formas abstractas de aquella obra textil, Miró desarrolló una serie gráfica con el mismo título, trasladando al papel parte del ritmo visual y la fuerza simbólica del tapiz. 


Salvador Dalí experimentó con distintos procedimientos para aplicar tinta sobre la piedra litográfica. Uno de ellos fue el llamado bulletism: el artista utilizaba proyectiles o conchas de caracol llenas de tinta de imprenta y las disparaba contra grandes piedras litográficas con un arcabuz del siglo XV, apoyado sobre un trípode. Después, la piedra marcada con tinta se pasaba por una prensa litográfica para obtener la impresión. Dalí se refirió a este resultado como “realismo de manchas cuantificadas”.

Litografía hoy: coleccionar con criterio

No todas las impresiones sobre papel tienen el mismo valor artístico o documental. Desde ArteGlobaL, recomendamos abordar la compra de obra gráfica con criterio documental: verificar la información disponible, valorar el estado material de la pieza y entender su lugar dentro de la trayectoria del artista. Si quiere saber más, puede leer nuestros posts  Numeración en obra gráfica: claves para coleccionar con criterio Cómo coleccionar art prints y no perder tu dinero en el intento.

Si desea evaluar una pieza concreta o iniciar una colección con acompañamiento profesional, puede solicitar asesoramiento personalizado con uno de nuestros expertos. En ArteGlobaL le ayudamos a revisar técnica, edición, documentación y adecuación de la obra a los objetivos de su colección.

Cómo el Círculo ArteGlobaL asesora al coleccionista premium

Para las grandes fortunas e inversores corporativos que desean estructurar su patrimonio artístico sin navegar a la deriva, el acompañamiento independiente es vital. Evitar la compra por impulso o a precios inflados requiere de herramientas financieras aplicadas al arte y de un acceso privilegiado a talleres y ferias internacionales como ARCOmadrid.

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